La vocación de las Assises es la de convertirse en lugar de encuentro de esos trabajadores solitarios que son los traductores.
Un lugar donde es posible dialogar, a veces discutir, sobre la naturaleza intrínseca de un oficio para el que apenas existen ni formación ni sistema de evaluación de competencias.
Una tribuna para contar al público que la traducción literaria es específica y para reivindicar ante los editores, críticos y periodistas, un estatuto de pleno derecho.
 

 
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